La exposición se ubica en la antigua parroquia de San Miguel, un edificio de origen románico (s. XII) del que puede verse el ábside. Ampliado en la etapa mudéjar (s. XIV) tiene techumbre de madera y parte de la torre. Se reforma en el siglo XVII al gusto barroco, de esta etapa destaca la magnífica celosía de yeso de los pies (1602). Restaurada por el Ayuntamiento borjano con el fin de ser el Museo Arqueológico, supone el marco idóneo para la presentación de esta colección. Puede verse un panel donde se explica la evolución del templo, así como una maqueta que muestra su aspecto primitivo. Fuente: www.borja.es

Municipio: BORJA

Plaza de San Francisco, s/n

Teléfono: 662 347 611
Email: turismo@borja.es

www.turismodeborja.com

Horario de visita:

El Museo se puede visitar todos los fines de semana y festivos, de 12.00 a 14.00h y de 17.00 a 20.00h.

Para visitas a lo largo de toda la semana es preciso llamar previamente al Ayuntamiento de Borja.

La colección

Antes del inicio de la visualización de las obras conviene detenerse en unos paneles introductorios en los que se glosa la historia de las investigaciones arqueológicas en la comarca y se explica el método arqueológico y su desarrollo. La visita tiene un desarrollo cronológico que comienza por el Paleolítico y que muestra dos bifaces, un canto tallado y otros elementos pertenecientes al Paleolítico inferior, así como industrias musterienses de yacimientos borjanos del Paleolítico medio.

En un soporte vertical se explica el Neolítico en el valle del Huecha y sus características que enlaza con el siguiente espacio expositivo donde se exponen diversas piezas pertenecientes al Calcolítico, entre las que destaca la cazuela campaniforme de Los Abrigaños de Bisimbre y las piezas metálicas de este periodo: puntas Palmela y cuchillo de lengüeta. En otra vitrina 3 se exhiben varias cerámicas, utensilios de sílex (puntas de flecha y dientes de hoz), metálicos (punzón y su molde) y de hueso (punzones y sierra) pertenecientes al complejo de yacimientos de la Edad del Bronce de la Muela de Borja. Se continúa la visita con una muestra de materiales de diversos yacimientos de la Edad del Bronce del valle del Huecha: cerámicas carenadas, cuencos, dientes de hoz… Resalta el conjunto dedicado a la metalurgia del bronce, compuesto por mineral de cobre (Tabuenca), el molde de fundición de un cincel y fragmentos de crisol de Siete Cabezos (Magallón).

Primera Edad del Hierro: se muestran materiales cerámicos de los yacimientos de Fréscano como El Morredón, La Cruz y Burrén y Burrena: ollas y vasitos de cuello cilíndrico, cuencos, una pesa de telar, cerámica excisa. Destaca una figurilla de bronce de un carnero. Se completa esta etapa con vestigios de otras zonas del valle del Huecha, como cerámicas de Borja o como una rara bandeja o una urna funeraria de El Quez (Alberite de san Juan). Segunda Edad del Hierro: representada por la cultura celtibérica, se puede contemplar a través de la ciudad de Bursau, con materiales de esa misma ciudad y de otros yacimientos. Hay armamento de guerra, importaciones romanas, objetos de adorno y juego, pesas de telar y monedas de la ceca Bursau.

El mundo romano se muestra a través de cerámicas de mesa y comunes, lucernas, herramientas, elementos de higiene personal y adornos (a destacar el entalle de jaspe representado a Ganímedes). En la misma sala, vitrinas que contienen también elementos del primitivo cristianismo de la zona, así como una selección de materiales hispanovisigodos.

La etapa islámica viene representada por diferentes objetos, entre los que sobresale un relieve de alabastro con decoración vegetal y cerámicas de cuerda seca o pintadas. Elementos de le época feudal hasta el siglo XVI: son dignos de mencionar el conjunto de loza de reflejo dorado, así como un mortero de Málaga pintado en azul sobre blanco. Una vitrina situada en el ábside contiene una pieza excepcional: una inscripción hebrea recuperada en la judería Borja en la que se menciona a Moisés el Sevillano, identificado como un médico de la aljama borjana del siglo XV. La colección se completa con piezas exentas. Desde una vasija de almacenaje de cereal de la primera Edad del Hierro a un conjunto de bolas arrojadizas de piedra medievales, pasando por molinos prehistóricos y celtibéricos, una escultura romana representando a un atleta, tres sarcófagos hispanovisigodos, una tinaja islámica o dos capiteles procedentes del castillo de Borja.